Examen de fondo de ojo

 

La funduscopia, oftalmoscopia o examen de fondo de ojo es una técnica médica que permite visualizar el interior del ojo para realizar un diagnóstico. Para ello se dilata la pupila con fármacos que se depositan en forma de gotas en la superficie ocular; así, el oftalmólogo puede ver con facilidad el interior del globo ocular con un aparato que se llama oftalmoscopio.

El oftalmoscopio lo inventó en 1850 el médico y físico alemán Hermann von Helmholtz. Consiste en un aparato formado por una serie de espejos y cristales que alumbran la retina del ojo sin que la luz se refleje. Si no fuese por el oftalmoscopio la luz provocaría destellos y no se podría ver el fondo de ojo bien, algo parecido a lo que sucede cuando el flash de una cámara de fotos saca los ojos en color rojo. Hoy en día se han desarrollado dos tipos de oftalmoscopios:

Oftalmoscopio directo: es el primero que se diseñó y el más sencillo de los dos. El médico puede observar solamente un ojo al mismo tiempo. La técnica requiere cierta destreza, pero se utiliza muchas veces en el día a día por oftalmólogos y otros médicos.

Oftalmoscopio indirecto: es más complejo que el anterior; con él, el oftalmólogo puede ver los dos ojos del paciente al mismo tiempo.

En ocasiones no basta con utilizar un oftalmoscopio simple y se necesitan otros aparatos que ayudan a examinar el fondo de ojo. La más utilizada es la lámpara de hendidura, una complicada lupa con luz en la que el paciente apoya la barbilla y la frente para que el médico explore sus ojos. Otras técnicas más novedosas serían las fotografías digitales de fondo de ojo (que permiten comparar la evolución de la retina) o la angiografía fluoresceínica (que estudia directamente los vasos sanguíneos).

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