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Investigadores de la visión del Centro Médico de la Universidad de Columbia han descubierto un gen que causa miopía pero solo en personas que pasan mucho tiempo durante la infancia leyendo o haciendo otras tareas en visión próxima.

Con el uso de una base de datos de aproximadamente 14.000 personas, los investigadores encontraron que las personas con cierta variante del gen llamado APLP2 eran cinco veces más propensos a desarrollar miopía en la adolescencia si ellos habían leído una o más horas al día en su infancia.

Los que portaban la variante de riesgo APLP2 pero pasaron menos tiempo leyendo, no tenían ningún riesgo adicional de desarrollar miopía.
“Sabemos desde hace décadas que la miopía es causada por los genes y sus interacciones con factores del medio ambiente como la lectura y el trabajo en visión próxima pero no teníamos una prueba contundente. Esta es la primera evidencia conocida de la interacción entre los genes y el medio ambiente en la miopía” señala el investigador líder del estudio Andrei Tkatchenko, MD, PhD, of CUMC. La investigación fue publicada en la edición de agosto de PLOS Genetics.
Aunque todavía no se sabe cómo la variación genética del gen APLP2 causa la miopía, Tkatchenko y sus colegas piensan que la variante de riesgo puede incrementar la cantidad de proteína APLP2 producida en el ojo, que a su vez puede ocasionar que el ojo sufra elongación excesiva. Ellos encontraron que los ratones expuestos a un entorno visual que imita la lectura eran menos propensos a desarrollar miopía cuando tenían poca proteína APLP2 presente en el ojo.
“Al reducir el nivel de APLP2 en el ojo, se puede reducir la susceptibilidad a la miopía inducida por el medio ambiente. Esto da la oportunidad de desarrollar una terapia para prevenir la miopía en todo el mundo, independientemente de la variante APLP2 que llevan”, dice Tkatchenko.
Sin embargo, el desarrollo de una terapia de este tipo podría tomar años, ya que los investigadores aún no saben cómo los niveles APLP2 podrían reducirse en las personas. Y la terapia sería más eficaz en los niños pequeños, antes de que haya comenzado el ojo a elongarse y volverse miope.
“Una vez el ojo se haya alargado, no se puede reducir su tamaño, por lo que es necesario identificar los niños con factores de riesgo genético, cuando entren en el colegio” agrega Tkatchenko. Esto todavía no es posible porque hay probablemente cientos de genes que pueden causar miopía y hasta el momento sólo 25 candidatos han sido identificados. La variante de alto riesgo de APLP2 es relativamente poco frecuente, ocurre en aproximadamente el 1 por ciento de la población.
A pesar de que crear un fármaco o terapia génica para prevenir la miopía puede estar a años de distancia, Tkatchenko dice que pasar más tiempo al aire libre es la mejor manera de reducir el riesgo de desarrollar miopía en los niños.
“Se conocen todos los factores de riesgo ambientales: el tiempo dedicado a la lectura aumenta el riesgo, mientras que el tiempo pasado al aire libre reduce”, dice Tkatchenko.
Las tasas de miopía se dispararon en años recientes debido a los cambios en estos factores del  medio ambiente. En E.U. 44% de los adultos son ahora miopes, 25% más que hace 30 años. La Prevención de la miopía no solo reduce la necesidad de corrección visual, sino también previene las condiciones oculares que pueden producir ceguera, porque la miopía aumenta el riesgo de desarrollar cataratas, glaucoma y desprendimiento de retina en el futuro.
“Incluso en personas con miopía leve existe un riesgo significativo, pero es especialmente alto en las personas que necesitan cinco o más dioptrías de corrección de la visión (visión cerca de 20/400). Por eso es importante estudiar la miopía.”

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